⁄¡HOLA! PERÚ 

“Creo que una brizna de hierba no es menos que el camino que recorren las estrellas”. No existía Hollywood cuando Walt Whitman escribió aquel verso, pero podría explicar lo que LaChapelle viene buscando desde hace más de treinta años. Siempre supo que sería artista, un llamado que le gusta comparar con la vocación de un sacerdote, pero empezó a trabajar en la revista “Interview” luego de que Andy Warhol lo viera en algunas galerías neoyorquinas. A partir de entonces, tanto sus proyectos personales como sus fotos de celebridades hanlogrado transmitir esa sensación de posibilidad que limita la realidad y la ficción: desnudos que visten montañas, ramos de flores y chatarra, paisajes religiosas, divas que juegan con su reflejo, supermodelos que evocan a Botticelli. Aunque hace ocho años se alejó de los medios para estar más cerca de su propia naturaleza, dejará la brizna de hierba que crece en su propia naturaleza, dejará la brizna de hierba que crece en su casa de Maui para inaugurar su primera exposición en Lima.


¿Qué hace que una foto tuya sea arte?
Creo que tiene que ver con la intención. Algunas fotos vienen de mí mismo, pero otras fueron hechas para sobrevivir. Cuando eres joven, necesitas construier la Carrera que amas y en el camino debes creer en ti, pero también hay que pagar las cuentas. Una fotografía comercial te da la libertad de realizar aquellas que vienen del corazón. Si tienes suerte y tu arte funciona, puedes vivir de eso. Yo me siento muy agradecido.

Dicen que tu madre fue tu primera musa…
De alguna manera, sí. En ese momento no sabía sí. En ese momento no sabía si sería fotógrafo, porque quería ser pintor, pero, cuando era chico le hice una foto. Mi Madre tenía muchos trabajos para mantener a la familia y lo hacía todo de manera tan creativa. En una mujer increíble, trabajadora y fue capaz de hacer grandes cosas sola. Admiraba su belleza y cómo cuidaba de su cuerpo. Siempre estuvo orgullosa de sí misma y yo también. Además, es perfeccionista y se preocupa de cada detalle con mucha creatividad. Eso es algo que yo he heredado, así que conectamos muy bien.

¿Cómo influenció tu manera de aproximarte a las mujeres desde la fotograía?
Ella no era una mojigata en cuanto al sexo. Era muy libre y nunca sintió vergüenza de estar desnuda. Me explicó que el cuerpo humano era hermoso y que no había nada malo en eso. Era una librepensadora, pero también una solitaria. No tenía muchos amigos y siempre estaba trabajando, pero me enseñó a respetar la naturaleza y apreciar su belleza. Cosa que sigo hacienda cada día.

Has dicho que Andy Warhol te recordaba a ella.
Sí... la familia de Andy era de Polonia y mi madre era de Ucrania, los cuales son lugares muy similares en Europa del Este. Andy fue criado por su mama y se sentía muy cercano a ella. Recuerdo que una vez estaba en la cocina de la revista “Interview”, donde siempre recofía las sobras de los almuerzos porque no tenía plata. Andy encontró una lata de café en la basura y empezó a gritar quién la había botado. Estaba muy molesto y eso me sorprendió. Pero también me recordó a mi madre, porque para ella todo debía guardarse. Imagino que tiene que ver con lo que ocurrió en Europa durante la Guerra. Ella era tan generosa como él, pero jamás desperdiciaba las cosas.

En el fondo, debe haber habido mucho dolor…
Todos crecemos con traumas y sufrimos en diferentes momentos de la vida, pero no podemos escapar de eso porque nos hace humanos.

¿No te generó más preguntas?
No. A través de otros artistas, como el poeta Walt Whitman, entendí que había algo más que el ser físico. Escribió muchos poemas a través de los cuales sentí que, si había un Dios, debía buscarlo en la naturaleza porque somos parte de ella. La muerte puede ser el comienzo de otra cosa, ¿por qué temer esa transición? Yo no tengo miedo a morir. He Tenido experiencias que no están en el mundo material y quiero vivir abierto a las posibilidades.

¿Puedes contarnos alguna de esas experiencias?
Es imposible describirlas y no soy poeta… Solo uno sabe cuando ocurren.

Se puede sentir algo de eso en imagines como “Rape of Africa”. De alguna manera, esa foto fue una vision.
Pasaron hechos muy extraños con esa fotografía. Muchas cosas se volvieron realidad después de haberla tomado: los niños soldados, Naomi Campbell, los diamantes de sangre, la conexión con el juicio (del exdictador liberiano Charles Taylor) …

Si tuvieras que elegir una imagen para describer el momento que vives ahora, ¿cuál sería?
Una que todavía no ha sido exhibida. En Maui estoy creando una serie sobre el paraíso. Son imagines de la naturaleza, cuerpos desnudos y una vida Hermosa que emana de ellos. Son escenarios reales y nada me parece más bello.

Elizabeth Day escribió en “The Guardian”que eras un hombre genuino sorprendido en un mundo superficial. ¿Coincides con esa descripción?
Bueno, supongo que hay momentos en los que eso fue verdad. Cuando trabajaba en moda, empecé a cuestionarme en qué punto esa forma de expression se volvía decadente. Hay mucha creatividad en la fotografía de moda y en la moda misma, pero el otro lado es que muchas veces nada parece suficiente y la gente trata de llenar vacíos con cosas materiales. Aunque ganar dinero no estaba en mis planes, tampoco lo estaba seguir vivo. Lo único que realmente me satisfacía, además de estar enamorado, era la oportunidad de crear imagines que pudiera compartir con el mundo. Estuve alrededor de Andy Warhol y de gente muy rica, he forografiado bodas de sociedad y supe que el dinero no daba felicidad. Lo sientes cuando estás cerca de las estrellas de pop, de los actors y personas famosas. Cuando eres niño piensas que lo tienen todo, pero al trabajar con ellos te das cuenta de que hay mucha tristeza.

A veces tu trabajo transmite la idea de que no hay nada más grotesco que la fama.
Sí, hay algo grandioso en la privacidad (risas). En esta época de redes sociales mucha gente publica fotos de su ropa, de sus cuerpos, de sus guapos amigos, de sus maravillosas fiestas… Modifican su via para que otros sientan envidia, porque no se trata de compartir su alegría sino de exhibirse. Yo no tengo ningún interés en las redes sociales y no participo en ellas.

Pero eso es lo que hacían las celebridades: mostrarse de la manera más glamorosa y feliz possible. Sin embargo, tú mismo dices que había mucha tristeza en sus vidas.
Sí, había mucha tristeza. Tomé fotos que nunca quise mostrar porque quería perpetuar una idea aspiracional. Amo la belleza y a las estrellas de Hollywood, así que estas son fantasías. Es un placer ir al cine para ver a Sophia Loren o Angelina Jolie, lo cual es parte de nuestra naturaleza. Lo que no entiendo es la violencia como entretenimiento. No somos diferentes a los romanos, es solo que el coliseo se ha reemplazado con videojuegos y películas que muestran la desnudez como algo vergonzoso. Es muy hipócrita que se censuren desnudos en las redes sociales y no el bullying que sufren los chicos. Para mí, vivimos una época oscura.

En ese sentido, ¿cómo te ha impactado el atentado a “Charlie Hebdo”?
Tuvimos un incidente en Norteamérica hace dos años en la primaria Sandy Hook: un enfermo mental disparó a niños y profesores. Pensé que a partir de eso cambiarían muchas cosas, como el hecho de que cualquiera puede comprar un arma. Veinte niños murieron, pero no pasó nada. Si un francés Cristiano con problemas mentales hubiera disparado al quipo de “Charlie Hebdo”, ¿millones de personas hubieran marchado en las calles? Sobrerreaccionamos cuando un ataque terrorista mata a peridistas e ilustradores, pero en Estados Unidos la gente puede morir en un cine, en un colegio, en un centro commercial. Cualquier asesinto es malo y debería ser tratado de la misma manera porque la vida es sagrada. Devemos mantener la perspectiva y entender que no todos los musulmanes son extremistas. Las religiones están conectadas, pero las usamos como una manera de separarnos y eso está pervirtiendo la verdad. Al fin y al cabo, todos queremos lo mismo: que los niños sean felices, tener trabajo y comida en la mesa, disfrutar de la vida.
Eres un creyente, David…
Sí, supongo que sí.
¿Qué crees que te ha mantenido vivo?
En épocas complicadas, nunca sentí autocompasión. Carecer fue muy duro y me golpeaban mucho en la escuela, pero me hice fuerte y aprendí a perdonar. Soy vegetariano, hago ejercicios, me gusta nadir y estar cerca de la naturaleza. Eso me mantiene en equilibrio. Como artista tengo la posibilidad de crear a partir de la oscuridad, pero también de mostarar que hay luz y belleza. Además, tengo mi fe. Marx decía que era el opio del pueblo, pero yo necesito esa droga porque hace que la vida sea más fácil y pueda dormir tranquilo (risas).

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